Internos del Reclusorio Norte realizan la representación del Viacrucis

Ciudad de México. Sólo faltan dos meses para terminar la sentencia, pero serán los más largos de sus 25 años, ya no volverá a robar y buscará formar parte de la sociedad, aseguró el interno Édgar Jonathan Jiménez, quien personificó a Jesús en la representación del viacrucis que se realizó en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte.

En la memoria mantiene vivo el recuerdo de hace seis años y 10 meses cuando robó una cadena de oro a una mujer en calles de la demarcación Gustavo A. Madero. No era la primera vez, y aunque afirmó que no sacó arma blanca o pistola, lo agarraron en menos de 10 minutos y lo sentenciaron por el delito de robo agravado.

“Me arrepiento de todo eso que viví, que he estado viviendo”, dijo al suplicar “sólo le pido a Dios que me quite malos pensamientos y que esto lo hice (la participación del viacrucis) para que me ilumine y esté bien con la sociedad y ayudar a la gente que lo necesita y no quitarles nada”.

El sufrimiento de la vida, dijo Jonathan, es lo que lo identifica en el personaje de Jesús, porque en la infancia “no tuvimos tantas oportunidades para comer, no tenías qué comer, comíamos frijolitos”, pero confía en que la vida cambiará porque su papá le tiene reservado un empleo en una hojalatería y vivirá en la casa de su esposa en el Cerro de las Cruces, en Gustavo A. Madero.

Aunque son 60 días dijo que “serán los más largos de mi vida, ya se me hizo muy largo esto, pero me siento contento”.

Mientras San Pedro, uno de los 12 apóstoles más cercanos a Jesús, que personificó Jesús Vega, está a la espera de la resolución de un amparo que le permita reducir la sentencia de 15 años por el delito de tentativa de homicidio.

Desde hace cuatro años está en el reclusorio, y desde hace tres personifica a San Pedro con quien también se identifica en la vida real, pues se dice arrepentido de la mala decisión que tomó y que lo privó de la libertad no sólo a él, sino a las actividades cotidianas de sus familiares, quienes lo acompañaron.

Pero el que no tuvo el acompañamiento de sus seres queridos fue Juan Carlos Bautista, quien interpretó a Judas y fue sentenciado a cinco años, un mes y tres días por robo agravado en una tienda comercial. En tanto que Centurión, líder de los soldados Romanos, fue sentenciado a 27 años por el delito de homicidio.

En el auditorio del reclusorio otros de sus compañeros asistieron en calidad de invitados, pero desde las butacas, no paraban de reír y de adelantar el contenido de las escenas como si se tratara de una película.

¡Pinche borregón!, se escuchaba desde las butacas cuando salió a escena Judas, a quien también le gritaban ¡chillón!; otro más que no se escapó de los espectadores fue Barrabas, porque en el pasaje bíblico se decide devolverle su libertad y condenar a Jesús. Barrabas sale corriendo de la escena y exclama ¡soy libre!, pero un grito le recordó ¡nada más de aquí a la puerta!.

Vía La Jornada

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