Niña de secundaria toma clases en una banca porque no tiene Internet en su casa.

Ciudad de México

“En casa no tengo posibilidades de tomar mis clases, ni de hacer mis tareas, desde la mañana vengo para poder entrar a la señal de WiFi, todos los días es mi rutina”.

Hadassa Dessire Monasterio González de 14 años, estudiante de secundaria toma clases en línea en la calle, en una banca que coloca afuera del edificio del ayuntamiento para tener acceso al internet gratuito que comparte el gobierno local a los visitantes de la plaza cívica.

La adolescente vive con su mamá en un cuarto provisional en la comunidad de Tierra Blanca que se ubica en la Sierra de Guadalupe, y que a decir de Hadassa es un lugar inseguro en el que no podría quedarse sola durante el día a tomar sus clases por televisión si contara con este electrodoméstico.

La colonia Tierra Blanca está en el intrincado cerro del Ehécatl donde la marginación e inseguridad son características del lugar, por lo que prefiere pasar toda la mañana y la tarde, vigilada por su madre, quien desde una esquina cercana instala un puesto de dulces que es para mantenerse y sostener a su única hija.

Recordó que su mamá siempre ha vendido dulces, “antes lo hacía en tianguis y mercados, pero cuando yo nací prefirió quedarse aquí en San Cristóbal centro, y desde que yo tenía un año y medio la acompaño siempre a vender”.

Antes de la pandemia también tomaba clases de saxofón alto y de violín en el Centro Cultural José María Morelos y Pavón, “mi mamá con muchos sacrificios me compró un violín, porque me dijo que en este confinamiento tenía que aprender algo nuevo”. “Me gustaría ser médico ginecoobstetra, pedagoga o integrante de la Sinfónica Nacional, por eso practico todos los días las últimas lecciones que aprendí en violín”.

La adolescente cursa tercer grado en la escuela secundaria técnica número 58 “Tlamatinime”, es una estudiante que ha logrado siempre muy buenas calificaciones, pero no ha podido obtener una beca para continuar con sus estudios “En casa no tengo posibilidades de tomar mis clases, ni de hacer mis tareas, de lunes a viernes vengo desde la mañana para poder entrar a la señal de WiFi, todos los días esta es mi rutina”.

Hadassa no se permite distracciones, ni el paso constante de los transeúntes, y de los coches que circulan por el primer cuadro de esta localidad logran desconcentrarla de lo que observa en su celular para entender, aprender, y después cumplir con las tareas.

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