Smart Fit ya analiza cierre de gimnasios tras crisis

Ciudad de México

La permanencia de unidades cerradas y medidas restrictivas a sus operaciones han afectado de manera importante a la industria de gimnasios; Smart Fit, la cadena más grande en el país por número de unidades, ya contempla la posibilidad de cerrar algunos puntos.

“El año pasado por suerte Smart Fit no cerró ningún gimnasio, pero de no abrir en febrero empezaremos a tener que cerrar gimnasios en Ciudad de México. Ya tenemos dos o tres gimnasios revisados y en caso de no poder abrir van a tener que cerrar y van a ser los primeros gimnasios que Smart Fit empiece a cerrar después de un año intentando aguantar el máximo posible nuestros gimnasios”, dijo Oriol Cortés, director de Smart Fit México.

De acuerdo con el directivo, la empresa ha analizado varias unidades; la mayoría de estos cierres se espera que se podrían darse en las entidades donde la industria no está activa.

“Sí hay posibilidad de salvarlos, por eso es un llamado de urgencia a Ciudad de México, lo que estamos diciendo es que necesitamos volver a operar y necesitamos poder volver a facturar. No queremos ayuda en nómina, ISR, queremos pagar impuestos y hacer lo que sabemos», dijo.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Gimnasios y Clubes (Amegyc), el año pasado la industria pasó de tener 12 mil 500 unidades a cerca de 10 mil. «Enero va a ser un mes catastrófico. Ciudad de México tiene 40 por ciento de los gimnasios que hay en el país y no ha podido operar en el mes más importante de ventas.

Lo que va a suceder es un cierre masivo de gimnasios, sobre todo de cadenas más pequeños o gimnasios pequeños y también van a caer mucho el número de usuarios», señaló el también vicepresidente de la Amegyc.

Desde el 18 de enero en la capital del país la industria fitness tiene la posibilidad de operar al aire libre, en estacionamientos y parques; sin embargo, han sido pocos los jugadores que han salido a dar servicio al aire libre y la afluencia también ha sido baja.

«Sabemos que esto no es redituable, que no va a ser una fuente de ingresos per se, pero teníamos que estar aquí para poder seguir ofreciendo fitness a nuestros clientes y una actividad. La realidad es que la afluencia fue baja pero es algo que no nos sorprende», dijo Cortés.

«Cuando iniciamos las actividades otra vez en el interior, algo que nosotros vimos tanto en México como en los 12 países en los que opera Smart Fit es que se tarda entre 90 y 120 días a estabilizar el flujo de personas que van a un gimnasio. Poco a poco va a ir subiendo el flujo y la verdad esperamos que esto también sea temporal», agregó.

Antes de la pandemia Smart Fit contaba con cerca de medio millón de usuarios en México, que han ido disminuyendo tras meses de cierres. Al momento, la compañía opera 35 de sus gimnasios con opción al aire libre en la entidad.

«Cuando pedimos ser esenciales es porque aportamos salud y tenemos claro que una persona activa cuando tiene covid o es asintomático o tiene síntomas leves, no ocupa una cama de hospital», aseguró.

Señaló que la industria da al gobierno si es preciso pruebas semanales de covid-19 a empleados si necesitan tener medidores de CO2, con el fin de que puedan volver a operar.

«No tenemos contemplado no estar abiertos en febrero. Cómo industria sería muy duro. La idea es que vaya creciendo las inscripciones y ventas. El primer trimestre va a ser difícil. Abril y mayo vamos a tener mejores meses para finalizar de forma positiva y el segundo tener un semestre de recuperación», concluyó.

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