Vecinos del Arbolillo, viven en zona de guerra GAM

El Arbolillo es un campo de batalla dominado por la delincuencia, la venta de drogas y el temor. El martes al anochecer, el miedo atormentó a sus habitantes que por 30 minutos escucharon las ráfagas intermitentes que mataron a dos hombres, e hirieron a dos más.

Casi daban las 11:00 de la noche y la primera detonación advertía a los habitantes que debían continuar en una especie de toque de queda que ha sido decretado por el temor a ser atacados.

Y sí, quienes viven en la unidad habitacional saben que después de las 7:00 de la noche nadie debe caminar por los andadores del Arbolillo.

de terror. Sólo se atreven a hacerlo los trabajadores que regresan a casa al anochecer, y las bandas de hombres que han tomado las esquinas, parques, canchas y estacionamientos como trincheras para realizar crímenes.

Uno de esos grupos de hombres apiñados en el andador 8 de la calle Río San Joaquín, fue el blanco del tiroteo del martes por la noche. Las detonaciones graves y secas de las balas que pegaban en las láminas de la jaulas del estacionamiento, se escuchaban a la par de los motores de motocicletas.

El sonido llegó a la zona de las canchas de la Unidad. Ahí, los cuatro hombres fueron emboscados. Cinco minutos de paz hicieron pensar a los testigos que el ataque había terminado.

Hubo a quien la curiosidad lo hizo asomarse a contar cadáveres pero de nueva cuenta el ataque volvió.

Las ráfagas del segundo tiempo duraron poco más de 20 minutos. Las voces de los hombres se acallaban con el tronar de las balas.

Tal vez por eso o por el miedo a hablar de lo ocurrido, los vecinos del Arbolillo no recuerdan lo que se gritaban entre los dos grupos de personas.

plomo y muerte. Lo que sí saben es que la del martes es la décima balacera que ocurre en el lugar en lo que va del año. Dicen también que los atemoriza saber que cada ataque ha dejado víctimas mortales.

Tardaron en llegar los agentes. Entre los curiosos, encontraron a un hombre que dijo conocer a los dos fallecidos y ser padre de los dos heridos.

Mientras los cadáveres de Miguel Arteaga y Jorge Martínez, eran llevados al anfiteatro, los hermanos Víctor y Sergio Antonio Sarmiento, fueron trasladados al hospital.

escondido. En el lugar del ataque, autoridades encontraron a Carlos Esquivel, un hombre de 32 años que se ocultaba entre los árboles.

El detenido se negó a contar lo que había ocurrido. Dijo no haber visto bien a sus atacantes y no haber escuchado las amenazas.

VIVEN EN ZONA DE GUERRA

El Arbolillo es un campo de batalla dominado por la delincuencia, la venta de drogas y el temor; Yara Silva y Armando Martínez estuvieron en esta unidad habitacional ubicada en la delegación Gustavo A. Madero #CDMX https://goo.gl/M3f8Ym

Posted by El Gráfico on Thursday, April 5, 2018

vía el gráfico

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